Bueno la gente está como se dice en mi tierra “hecha polvo”, Ahora entiendo porque mi hija estuvo el año pasado dos días durmiendo. Uno ha vomitado, a otro le duele la cabeza y alguna está un poco nerviosa por el despegue. Para colmo una pequeña de 3 o 4 años está llorando.
Bueno a lo que vamos . Nos levantamos como siempre, bueno yo un poco mas tarde ya que la cena me sentó regular. Anoche el menú consistía en espirales al pesto , hamburguesa con patatas y tiramisú. D. José Mª de Anduaga no comió el primer plato porque hace unos años no le sentó bien. Y se ha vuelto a repetir conmigo. No puedo ni pensar en ellos. No bajé a desayunar y a las 8 y algo todos estábamos en los autobuses. La mañana amaneció lluviosa para que nos entendamos “ chirimiri” . Y desembarcamos en Padua. A medida que nos adentrábamos en la ciudad fue abriendo.
Con sus estrechas calles, sus pórticos y sus monumentales plazas, Padua es una ciudad con un gran peso artístico. Con grandes personajes como Dante, Petrarca, Galileo Galilei, Giotto y Donatello, vivió su florecimiento en tiempos del Renacimiento.
Los profesores coincidimos en que merece la pena visitarla.
Ciudad mágica, conserva su aspecto medieval con el centro histórico completamente cerrado al tráfico, rodeado de murallas del siglo XVI, perfecto para recorrerlo a pie o en bicicleta, medio de transporte muy utilizado al igual que en otras ciudades italianas. Padova es, además, una ciudad estudiantil que cuenta con una de las universidades más antiguas de Europa.
Llegamos a la Basílica donde están los restos de San Antonio y después de las explicaciones pasamos al interior.
El Santo sin nombre es San Antonio de Padova. Se dice "sin nombre" porque es tanta su fama y veneración que se conoce como "El Santo", sin necesidad de añadir ningún nombre. Allí se conservan sus restos mortales.
Según la tradición nos protege contra e hambre, naufragios y pérdidas de objetos. Curiosamente era portugués.
Una vez terminada la visita dimos tiempo para el almuerzo, no mucho porque debíamos partir para el aeropuerto de Venecia. No lo he dicho pero han llorado algun@s el autobús. Tristeza y la nostalgia prematura por un viaje que concluye. Además , traían la canción de “compañeros, roberta, grazie Roma…..” Momento pena nº1.
Luego el momento pena nº 2. Despedida de los conductores. Ellos mismos estaban emocionados, son 10 días de convivencia, roce, alegrías, alguna cena juntos y tanto Mirco como Gianfranco nos dijeron “ arrivederci”. Se hicieron la foto de rigor y bailaron antes de despedirse en el aeropuerto.
Pasamos al interior y una vez localizado el puesto para facturar esperamos nuestro turno. Imaginaos facturar 85 jóvenes pendientes de su documentación, maleta, bolsa de mano, que no exceda el equipaje etc. Ir colocándolos en una zona aparte, retirarle la tarjeta de embarque para el transbordo en Madrid y conducirlos hasta la puerta correspondiente. No sin antes pasar los controles: pita el cinturón, un tarro de champú de un litro fuera, la gomina a la basura, ( profesor.. me quedaba poca no llega a 1oo ml, la mujer solo ha mirado la etiqueta), etc, etc.
Cuantas veces hay que contar para asegurarnos, estar pendientes de los que van al baño, por un bocadillo, agua… y volver a recontar. Las salidas son una gran responsabilidad y no es nada fácil. Desde el alumn@ de tres años que va a tierra de elfos hasta el viaje de estudios a Italia. Este además incrementado por ser al extranjero, aviones, esperas, transbordos,… y la edad. Yo he realizado decenas de excursiones con los pequeños y os puedo asegurar que no por ser mas mayores la tensión es menor. Mis compañeros me entenderán , en una salida con alumn@s de un día llegamos con una gran tensión acumulada, en un viaje de estas características es un agotamiento tal, que son necesarios varios días para recuperarse. Os aseguro que no es nada relajante sino agotador. Este año lo he vivido personalmente y requiere tener las cosas claras en cada momento, todo previsto y organizado, los contactos oportunos para cada actividad, tomar una decisión en momentos difíciles, enfermedad, ansiedad… y muy importante una excelente relación entre los profesores encargados de la misma. Un grupo que prevea todo contratiempo y sepa actuar Y os aseguro que después de tantos años surgen algunos in itinere.
El vuelo de Venecia ha llegado con retraso y acabamos de despegar para Sevilla. Ya estamos sentados y un poco mas relajados. Todos vamos de vuelta a casa.
En este momento apago el portátil y ahora cuando son las 12 del sábado termino de escribir esta entrada. Fin a la crónica diaria de nuestro viaje. Todavía me queda como decimos “la penúltima” a modo de reflexión y como decía J.María en el autobús de vuelta. Ahora es cuando empieza el viaje de vuestra vida en la universidad.
SALUDOS Y A DOMANI QUE ESTO NO HA TERMINADO.
